, archivado en Breaking Bad

Os habrá pasado a muchos. Mi hijo pequeño tiene nueve meses y le importa un rábano si estamos de vacaciones. A las siete comienza su orquesta matinal. A esas horas, el matrimonio suele ser una competición secreta por ver quién está más sordo; hoy no. He saltado de la cama como un resorte, con las imágenes del “Gliding Over All” (5.8.) merodeándome. Llevaba un año esperando este momento: el regreso de Breaking Bad.  He leído mil cosas, he escrito alguna también, he vuelto a ver las dos primeras temporadas y capítulos sueltos de las siguientes y, sobre todo, he imaginado mil y una formas de las que puede terminar este viaje.

Fin de la ansiedad. “Blood Money”(5.9.)  ha desabrochado una season premiere sobresaliente.

breaking_bad_episode_509_jesse_walter_a_l(A partir de aquí, espoilers del episodio)

Antes de comenzar a descender escalones hacia el infierno, Walter White recordaba una conversación con Gretchen, aquel sueño robado.

Walter: “¿No parece que hay algo que falta aquí?”

Gretchen: “¿Y qué pasa con el alma?”

Walter: “¿El alma? Aquí no hay nada, salvo química” (“And the Bag’s in the River”, 1.3.)

Todo Breaking Bad es la historia de un alma perdida, de unas resistencias morales que van cayendo, de un hombre que va readaptándose a las circunstancias, engañando y engañándose, para convertirse en una especie de superhombre nietzscheano que se ubica por encima del Bien y del Mal.

Ha llegado el momento de hacer cuentas y pagar la factura.

El teaser, fantástico en forma y fondo, recupera el flashforward de “Live Free or Die” (5.1.), haciendo aún más crujiente la disolución del entorno de Walter. El hogar -es decir, el espacio para la familia- ha quedado destruido. Ya sabemos que la coartada para sus acciones delictivas (“un hombre abastece a su familia, Walter“) ha terminado por arrasar lo que quería proteger; solo resta por calibrar el alcance de los daños (*). Ahí es donde la introducción del capítulo se vuelve más aterradora, puesto que el saludo a la vecina (que tiene eco minutos más tarde) evidencia varias cosas: que Walter se ha convertido en un criminal famoso y, peor aún, que ya no teme ser reconocido. ¡¡Qué peligroso es un hombre que no tiene nada que perder!!

(*) En un debate que emitió anoche el programa “La Script”, de la cadena SER, yo apuntaba a que en los finales que he imaginado veo casi inevitable que la muerte alcance a la familia White. De este modo, él sería culpable de haberse cargado lo que más quería, Rigoletto. Las variaciones son múltiples (y Gilligan y cía seguro que saben imprimir un giro inesperado para reventar las quinielas), pero mi apuesta apunta hacia Walter Jr. ¿Y si, ahora que cada vez está más bailongo, muriera de sobredosis de blue meth?

¿Cuál será su grado de desesperación/cercanía a la muerte que vuelve a casa a cara descubierta? Me recuerda cierto pasaje de The Shield, una serie cuyo portentoso final -sobre todo por sus implicaciones morales- acecha estos ocho últimos capítulos de Breaking Bad. Aquí las consecuencias también se acercan y el primer interrogante tenía que ver con Hank y su poético descubrimiento. Al ver que el ínclito agente de la DEA no se lanzaba a zurrarle a Walter al inicio del capítulo, tras salir del baño, supuse que el enfrentamiento entre ambos se pospondría tres o cuatro capítulos, hasta que Hank zurciera todos los agujeros. Qué va. Aquí es donde los guionistas demuestran no solo que van por delante, sino que son más listos que nosotros, como es lógico. Ahí, en el garaje, con ese coche teledirigido armando ruido para generar tensión, con esas caras que dicen mucho más que las palabras, la serie ha sido capaz de sorprendernos dentro de lo esperado. Y no, eso no es nada fácil. Es mantenerse fiel a la psicología de los personajes y a las coordenadas del relato -sin conejos en la chistera- buscando una vuelta de tuerca que haga la narrativa más carnosa. Desde luego, tener dos actorazos de la talla de Cranston y Norris (**) hace todo mucho más fluido, pero esa mezcla de rabia, asco e incredulidad cuando Hank espeta su “No sé quién eres. Ni siquiera sé con quién coño estoy hablando”, condensa de nuevo toda la metáfora de la serie. Walter WhiteHeisenberg. Mr. ChipsScarface. Química-transformación de la materia. Porque, ¿quién demonios es Walter White a estas alturas del partido?

(**) Su ataque de pánico es de aúpa y, desde luego, recurrente en Hank. También su obsesión posterior con el caso; no es un sabueso que deje escapar su hueso con facilidad. Su gélida mirada al cierre del capítulo es de Emmy. Punto. 

Una de las incógnitas sobre las que discutíamos al final del año pasado (lean los comentarios) ha quedado resuelta. Walter White sí abandona. Verdad verdadera. Una de las mayores sorpresas de este capítulo ha sido contemplar cómo, por primera vez en años, Walter no miente a Skyler cuando aparece, en modo lianta, la Lydia de Madrigal. De hecho, el capítulo funciona muy bien como season premiere porque relanza todos los conflictos latentes, es decir, planta las bases narrativas de lo que nos queda por delante: las sospechas sobre la muerte de Mike, el descenso de la pureza en la metanfetamina, los problemas familiares, el ricino, la culpa de Jesse y la persecución de Hank. Las semillas están; veremos cómo van germinando. Lo que la visita de Lydia trae a primer plano es que el famoso imperio empieza a dar señales de agotamiento sin su Napoleón azul. El Destino te persigue, Walter.

Precisamente el peso del pasado vertebra la relación (enfermizamente paternal) de Walter con Jesse. La honestidad que sí expresa con Mrs. White no se aplica a Jesse. Le miente. Descaradamente. Y Jesse no se lo traga. A diferencia de su encuentro -millones de dólares y una pistola, por si acaso- en la season finale de hace un año, ahora Jesse ya no tiene ni ganas ni fuerzas para tener miedo de Heisenberg. Tenía razón Walter: si el dinero está lleno de sangre (el título del capítulo), Jesse no debería ir blandiendo ninguna superioridad moral.

Esta es la gran diferencia entre ambos: uno tiene alma; el otro la perdió. Jesse vuelve, por enésima vez, a quedar consumido por la culpa y el remordimiento (***). Walter, serpentino, no; como ya hemos explicado, se autoconvence una y otra vez de la necesidad (¿y bondad?) de sus acciones. El acto de caridad final de Jesse, además de poner en marcha una serie de consecuencias que desevelarán en los próximos capítulos (alguien tendrá que investigar esa lluvia de dólares), también lo convierte en un alfil peligroso, fuera del control de Walter, Saul y demás “empresarios”. El dinero ya no sirve para comprar su silencio; al contrario, pretende usarlo para enmendar la muerte del chico de la moto… Y una lágrima de una importancia capital, no lo olvidemos: Jesse sabe que Walter ha ordenado la total “desaparición” de Mike, su otra figura paternal, pero aún le queda por alumbrar su verdad más dolorosa, la presencia de Walter en su habitación cuando Jane murió ahogada en su propio vómito. “El pasado es el pasado, nada puede cambiar lo que hemos hecho, pero ahora se ha terminado”, le dice Walter. ¡Y un cuerno! Sabemos que no, que el pasado en Breaking Bad forma parte del destino. Y no se puede escapar de él. Las consecuencias se acercan. Redención o muerte.

(***) Por eso, no creo que sea casualidad que el momento más bajo de Jesse en todo el capítulo ocurra en la puerta de un local llamado “Dog House”, cuando le da un fajo de billetes al vagabundo. A renglón seguido, cuando comienza a conducir, esto se remarca con un plano de un perro enjaulado. Todo remite a aquel estupendo parlamento autoflagelante en el capítulo “Problem Dog” (4.7.)

Aún más: buena parte del capítulo está construido sobre el pasado de la propia serie, lo que convertirá esta temporada en un regalo para los fans más fieles. Guiños. Si nos fijamos, el capítulo hace un trabajo estupendo en recordarnos, sin forzar, muchas de las claves de temporadas pasadas. Desde el simpático montaje musical donde Hank refresca fotos y vídeos (****) hasta el rastreador de GPS o Huell, ay, contemplando el paquete de cigarrillos de Jesse, pasando por un par de secuencias que hacen de espejo con Gus Fring: Walter empleando una toallita para vomitar y, sobre todo, esa conversación de amabilidad simulada con Lydia donde aquellas alitas de pollo se han sustituido por cupones de lavado.

(****) De nuevo, la música amplifica el significado de manera premonitoria. Suena “Wordmule”, de Jim White, con estribillos como estos: “Pero el nombre que llama no es tu nombre (…). Ten cuidado con los estafadores, los predicadores y los picapleitos, santos con pico de oro que simulan hacer el bien…”.  Oh, Walter, Walter.

El cáncer ha vuelto, era lógico. Dramáticamente, sirve para añadir más picante a una situación ya de por sí explosiva. El Walter víctima del que hablábamos el otro día en Jot Down: niños y cáncer. La coartada de la familia (ja, le grita Hank: “¡Cómo si te importara una mierda la familia!”). Es curioso ver cómo el propio Walter toca todas estas teclas para “defenderse” de su cuñado… hasta que el ego de Heisenberg asoma la patita con su amenaza de hielo: “Si no sabes quién soy, entonces puede que tu mejor opción sea andarte con ojo”.

Todo está en marcha. Y resulta imparable. Como ha confirmado este primer capítulo, va a ser un trayecto salvaje para un naufragio colosal, Ozymandias. El que discurre de un “Hola, Carol” a otro.

————

-En sus primeras temporadas, los toques de humor resultaban más habituales, pero se fueron perdiendo entre la negrura de la serie. El final del teaser fue muy efectivo, cómico. Pero aún tenía más mala leche la primera conversación que escuchamos cuando Hank sale del baño y Marie acaba diciendo: “Oh, Walt, eres un diablo”.

-Supongo que quienes parlen Klingon habrán encontrado muy divertido el frikidiálogo entre los esbirros de Jesse. No trabajo la onda Star Trek, por lo que más allá de las risas que me arranca la dicción de Badger, el asunto se me hizo demasiado largo. Por un momento, llegué a pensar que el deprimido Jesse los iba a echar a tiros de su mansión…

-Solo he tenido una pega dramática a lo largo del capítulo: ¿por qué Walter, tan calculador y cauto en casa, tenía su copia de Hojas de hierba tan a mano? Si la tenía en el baño, a la vista de todos, quiere decir que no era muy consciente del peligro de la dedicatoria. ¿Por qué ahora, de repente, este nerviosismo por el libro desaparecido? Obviamente, sé que es por la repentina indisposición de Hank, que hace que le salten las alarmas. Lo que me chirría un pelín, remarcado por el paso de un año, es que una prueba tan incriminatoria anduviera como lectura de váter tan alegremente. Pega menor, en todo caso.

-Estupendo uso del travelling en dos ocasiones: en la cama, cuando Skyler le dice a Walter que Hank ha estado enfermo; y cuando Hank contempla cómo se acerca el coche de Walter hacia su garaje. Hoy dirigía el propio Bryan Cranston, como ya ha ocurrido en otros inicios de temporada.

-Me empecé a creer que Walter había dejado de verdad el negocio de la droga cuando le hemos visto, en el lavadero, con ese horrible jersey blanco, muy similar a los que llevaba al inicio de la serie, cuando era un piltrafilla del que se reían sus alumnos. El vestuario también caracteriza, por supuesto.

Saul Goodman: “Vivo para servir”. ¡Qué ganas de ese spin-off!

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22 Comentarios

  1. Isart

    Se me habían escapado algunos detalles respecto al pasado de la propia serie, como esos guiños que comentas respecto al personaje de Gus Fring. Me ha molestado exactamente lo mismo que a ti respecto a cómo Hank descubre el cuaderno y que se confirme lo descuidado que Walter había sido. Una de las especulaciones más estimulantes respecto al final del primer tramo de la quinta era que Walter (que no habría abandonado) hubiese dejado el cuaderno allí como un desafío, pero una vez más Vince Gilligan y el resto de su equipo se avanzan a la jugada…

    Gran reseña, Alberto, poco que añadir porque para mí has vuelto a dar en el clavo. Sigue el buen hacer tanto en el terreno técnico como en el artístico (de acuerdo en el Emmy para Hank, y creo que será una temporada absolutamente reivindicable en interpretaciones como viene siendo a lo largo de la serie).

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  2. Hommeiniac

    Alguien no ha pensado que la razón por la cual Walter no pudo volar alto como químico fue el nacimiento y posterior descubrimiento de la discapacidad mental de Walter Jr? Y si en medio de su corazón Walter sabe que lo que siente por Jr es odio por haber actuado como ancla para sus aspiraciones personales? Ademas recordemos que todo rey necesita un príncipe que en las vísperas de la muerte del rey (remarcada una y otra vez en la serie) debe seguir el legado del padre, tarea para la cual Walter Jr no está hecho, yo aún pienso que la base de la disgregación familiar va a darse cuando Walter piense en sus verdaderos sentimientos hacia su familia y hacia Jr en especial y quien sabe, tal vez el gran triunfo de Heisenberg sea cuando se desprenda de la careta de la familia que ha justificado sus acciones y se justifique con un simple \”porque puedo,quiero y no me da miedo\”

    No se descarta que Skylar se despache a Hank por similares razones a la cacareada familia.

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  3. yurik

    Tan solo remarcar la última escena del episodio. Para mi Bryan Cranston y Dean Norris ya han ganado el Emmy.

    No quiero hacer conjeturas, a estas alturas solo queda dejarse llevar por lo que nos tenga preparados Gilligan.

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  4. Richard

    Que gran \”semidebut\” o mejor dicho reinicio de temporada. Saltando fichas y cotnando más d elo usual, pero de manera tan efectiva y sin traicionar el \”ritmo\” de la serie. Si la 4 fue al temporada de Gus, la 5.1 la de Mike, la 5.2 será la de Hank. Dean Norris mínimo su justísima nominación. Y Walter \”haciendo\” del nuevo Gus, uff, que grande es esta serie (la escena que hipócritamente anuncia que no sabe el paradero de Mike…JOPUTA!)

    Sólo una pregunta, Sr. Nahum ¿No le parece que el rollo de Jesee-estoy-deprimido-lloro-todo-el-día no es ya un poco cansino? Es un perosnaje enorme (mi favorito), pero llenarlo con una accio drmática tan pasiva como es el llorar/lamentarse/arrepentirse ya e sun poquito repetitivo. Queremos velro coger el arma y planear su venganza contra Heisenberg!

    Saludos, a seguir comentando la mejor serie de la historia.

    Tread lightly =)
    Richard

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  5. Jesús Baiget Pons

    Acabo de ver el capítulo y echaba de menos esa adrenalina y emoción que siento en este momento. Si lo que nos queda sigue al mismo nivel, para mí Breaking Bad se convertiría en la mejor serie de la historia.
    Lo que más me ha gustado, tal y como has apuntado, es que el conflicto entre Walter y Hank ha explotado en el primer capítulo (cosa que yo esperaba que sucediera a mitad de esta segunda parte). Eso indica que los guionistas tienen suficiente carne en el asador para seguir deleitándonos durante siete episodios más.
    Otra idea que me entusiasma es que, a diferencia de otras series, el devenir de la serie está absolutamente abierto (excepto por lo que nos han adelantado). A veces las tramas tienen pocos caminos de avance; en este caso, hay una grandísima variedad y eso implica mayor sorpresa del público si saben elegir bien. Y sobre esto último no me han dado motivos para dudar.

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  6. Valentina

    Fantástico análisis, Alberto.

    Hay tanto que comentar, pero sólo haré un par de comentarios. El flashforward postapocalíptico es aterrador, qué ha pasado en esa casa, y para acabar con cuánta gente necesita Walter ese armamento es algo que me inquieta muchísimo. Lo otro, va por el lado especulador. Sobre lo que dices de Walter Jr, si bien sería un acto de justicia poética muy cruel, no termino de verlo. En cualquier caso, creo que el punto débil de Walt es Jesse, si Hank decide atacar por allí, puede ser interesante. Amo a Jesse y me va a fastidiar mucho cualquier cosa que le pase, y sabemos que le pasará algo. Vivo con el corazón en un hilo desde el momento Jane. Desde que ocurrió sufro con la espera de que Jesse lo descubra.

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  7. carlos risu

    ¿Un artículo por capi? Maravilloso, ¡esto es mejor que las tertulias futboleras post-partido! Sublime eso de convertir este blog es el asidero pasa aguantar la espera y pasar la semana. Y dicho esto voy a ver el capítulo. Que ni os he leído.

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  8. Seriálicos Anónimos

    ¡Brillante análisis Nahum! Grande para recordar la serie y ver el final con mejor mirada crítica.
    Coincido en todo, prácticamente, salvo que Jesse descubra alguna vez el \”papel\” de Walter en la muerte de Jane. Reconozco que me ha torrado la secuencia friki de Star Treck, también he llegado a pensar que Jesse se los iba a cargar en plan arrebato de drogado-deprimido… Sobrelos comentarios, veo forzado lo de que Walter termine por odiar a su hijo…Sí coincido con Richard en lo repetitivo de la actitud de Jesse, ¡ya es hora de conocerse un poquito!, aunque siempre podemos pensar que cuando aprende a superarse, le vuelve a ocurrir algo demoledor como la muerte del chico de la moto.
    Qué ansiedad tener que esperar semana tras semana para ver otro capítulo y también…¡para leer tu crítica!, esta es un añadido dramático con el que Gilligan no contaba, vamos, que te debe una chaval ;-D

    S.A.

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  9. Marlon

    Muy bueno el análisis, a mi el capitulo se me paso volando, increíble la tensión dramática, los detalles. La muerte se acerca y va a tocar la puerta de Walter. Pasaré todos los lunes por aquí, saludos.

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  10. carlos risu

    Me gusta tanto este laboratorio que iré dejando píldoras de información. Todo teasers hasta cierto punto.. En efecto,YO HE APRENDIDO DE ESTA SERIE. Soy mejor peor persona ahora. Sé más.

    S06E01: A ver, conspiranoicos varios, que os veo venir: Averiguar la verdad en el W.C. mientras estás cagando es la verdad de la vida. Ese es el mensaje.

    ¿De QUÉ manera HUBIERA-TENIDO-QUE SER? A mi no se me ocurre ninguna mejor ahora. Y no estoy cagando todavía, ojo, pero es que pudiera haber sido de cualquiera. Y ESA es maravillosa. . Breaking Bad es una serie familiar desde el principio. Aquí aparece un tipo que imagina todo lo que puede dar de sí una crisis de los 50.

    Que lo descubran cagando es maravilloso.

    Y podría desarrollar esto, pero ni tengo un blog ni soy Jesse zombie, así que algo de cordura, ¿ok?. Corto y sigo.

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  11. carlos risu

    He estado revisitando la serie, a la luz de estas (y otras) lecturas edificantes, por ejemplo, todas las entradas de este blog, y me voy a permitir aventurar tres o cuatro ideas algo arriesgadas, una por semana, como en la serie:

    UNA: Una especie de fatalismo sobrevuela esta serie desde el vamos, un CLIFFHANGER tan hábilmente desarrollado por el creador (es de aplauso esa capacidad de contención, de control emocional, de PAUSE, de alargar y alargar el momento del impacto… ¡tantos años!) que todos damos por supuesto que esta historia ha de acabar mal. Pero ¿y si no acaba mal? ¿Y si, simplemente, acaba? No comparto la visión del autor del post en esa serie de lecturas moralizantes tipo: \”Ha llegado el momento de hacer cuentas y pagar la factura\”. Sinceramente creo que son otras tantas maniobras de distracción. Me cuesta inferir en esta historia una moraleja, solo alcanzo a vislumbrar continuas maniobras de supervivencia entre seres casi \”de tebeo\”. El poderoso magnetismo de Breaking Bad no reside (de momento) en su presunto mensaje catártico sino en su capacidad de intriga, en su portentosa teatralidad, en sus inmensos actores, en un guion preciso, sin paja ninguna, tan soberbiamente aliado CON la forma-de-contarlo, esa producción es-pec-ta-cu-lar, tan fascinante teniendo en cuenta el resto de series que nos tragamos cual drogadictos startreakianos. Ya me entienden.

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  12. OsKar108

    Que grande, no me esperaba que fueses a hacer seguimiento semanl de la temporada. Y a este nivel, otro aliciente semanal más pararedescubriri la grandeza de cada capítulo. Gracias.

    ¡Saludos!

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