, archivado en Homeland

La primera reseña la titulé “El soldado sin nombre“. ¿El mejor estreno del año es este drama psicológico de espías? Podría ser, aunque yo me quedo con Juego de tronos, más ambiciosa, fallera y rampante. También boga por ahí la sorprendente American Horror Story, que está acabando su travesía atada al palo mayor (aún le queda cerrar la mansión dentro de un par de días, así que no nos adelantemos, pero reconozco que soporta el huracán mejor de lo que esperaba). Ahuyentemos las digresiones estériles tan propias del sarampión de listas prenavideñas. Aquí y ahora: Homeland ha concluido una temporada magnífica que, además, sirve para espolear a una Showtime algo envejecida en su parrilla dramática.

(A continuación, detalles de la trama)

Empecemos por el final. “Marine One”, el doble capítulo de cierre, ha sido un portento de ritmo y ejecución. Una hora y media que se derrite en un suspiro, incluso con esa coda de 20 minutos tras el clímax del suicidius interruptus de Brody. Cualquier otro (yo mismo) habría fundido a negro tras la llamada de la hija, de modo que el espectador se quedara mordiéndose las uñas sobre el futuro de la célula durmiente. Habría sido más tramposo, no cabe duda. Porque, a pesar de no dar tregua durante todo el capítulo, la season finale ha mordido detalles discutibles, vendas como las que colocó al espectador entre el excepcional fin de semana del 1.7. y el decepcionante talón de Aquiles del 1.8.

Me explico. Es un poco tópico que, en una operación estudiada al milímetro (Tom Walker sabe hasta el día y la hora del bingo de la viejecita a la que amordaza), el chaleco-bomba falle en la hora H. Quizá es que me he vuelto ultraexigente tras la traca final de Boardwalk Empire, pero, arrggg, se me ocurren muchas otras formas de posponer la detonación sin que parezca un deus ex machina. Asimismo, tampoco me pareció muy convincente que, en medio de una crisis de tamaña envergadura, con sangre en la camisa, la peña bunkerizada y todos conteniendo al aliento, llegue un tipo del servicio secreto para pasarle el móvil a papá, que es urgente. Es decir, los dos momentos clave de la trama Brody se han resuelto casualmente.

Y, sin embargo, no me siento estafado. Son pegas que se quedan ahí, flotando en la superficie, cogidas con pinzas. Yatá. En primer lugar, porque toda la secuencia en el búnker está tan bien dirigida, interpretada con tanta intensidad que, uf, es difícil no contener la respiración. Sudas con el personaje; te late el corazón antes de apretar el pulgar. Uno solo puede poner pegas a posteriori, cuando te baja la adrenalina, rebobinas mentalmente la construcción del tinglado y exclamas: “¿Y ese chaleco de mierda? ¿Y esa llamada?”. Y, en segundo lugar, mucho más decisivo: esas minucias argumentales se evaporan porque lo fascinante de Homeland no es la trama, sino los personajes.

Claro que la trama tiene muchos misterios que han drenado la atención del espectador: la verdadera lealtad de Brody, el topo en la CIA, los macabros tejemanejes de Nazir o los asesinatos que planea Tom Walker. Los creadores han sabido aceitar esos engranajes con giros impredecibles, tan brillantes en muchas ocasiones que apenas han chirriado. Así, al final de la temporada han sido astutos y no se han jugado todo su dinero en esa mano. Qué va. Como mucho, la intriga componía el 30 por ciento. El resto de su crédito lo habían apostado al drama familiar, a la ambigua triangulación de espionaje dentro del Homeland Security, a las resonancias políticas de la historia y, sobre todo, a los conflictos internos de dos protagonistas muy dañados por el horror de la guerra y el terrorismo.

Brody y Carrie conforman dos caras de la misma moneda. Su relación -un interminable juego de ratón y gato- ha exprimido una complejidad carnosa. Densa. Psicótica. Ambos comparten una emocionalidad averiada, una identidad fracturada, muchos fantasmas y un sentido del deber patriótico llevado al extremo. Con este cuero, los creadores han sabido romper el saque al espectador en más de una ocasión. ¿Cómo? Haciendo que más allá de su baile de máscaras exista una atracción real. Almas gemelas a las que la geopolítica ha situado en polos opuestos… que, por pura física autodestructiva, se atraen. Saul se lo recrimina con voz de pastor ante la oveja descarriada: “Oh, Dios mío, Carrie. Te has enamorado de él”. Su kriptonita.

Por eso el capítulo “The Weekend” (1.7.) es tan definitorio en Homeland. Porque lo que empieza como un engaño a largo plazo acaba dinamitado por la autenticidad de la pasión de dos mentes (y cuerpos) heridos que se necesitan para acallar los gritos. Ese episodio, además, se adorna con una deliciosa segunda línea argumental -la road-movie de Saul y Aileen, la terrorista sin culpa- y concluye con uno de los cara a cara más rabiosos del año, la conversación en el porche de la cabaña entre Brody y Carrie. Un combate de boxeo afectivo donde, sobre todo, vuelan los golpes bajos: mentiras, secretos y jódetes.

Desde entonces, Carrie Mathison empieza a tambalearse por el ring, aturdida, para acabar besando la lona tras la explosión del 1.11 (“The Vest”). Curiosamente, entre histerismos bipolares alcanza su mayor lucidez, reconstruyendo el timeline de Abu Nazir. Pero, claro, ¿quién va a creer a una enferma mental? ¿Dónde están las pruebas contra el sargento Brody? Sus pasajes, tan desesperados como (a la postre) cargados de razón, me recordaban unas veces a la Rosemary de La semilla del diablo y otras a Bobby Fisher. Este último por lo de la genialidad asociada a la locura. Saul lo sabe, por eso intenta sobrevolar el nido del cuco. Pero Carrie es un personaje trágico: de acierto en acierto hasta la derrota final.

De hecho, todo el último capítulo de Carrie está construido de forma muy astuta, generando y rechazando empatía a partes iguales. Sus obsesivos esfuerzos se presentan como una tarea hercúlea, una desesperada lucha contrarreloj para evitar una masacre. Sin embargo, su tesón choca con el patetismo con el que ven a “esta desequilibrada” el resto de personajes, a excepción del leal Virgil (un estupendo y tierno David Marciano). Este es el tipo de ambigüedad narrativa que hace de Homeland algo grande: los lunáticos y conspiranoicos tenían razón. Lo que acojona todavía más.

Por su parte, Brody es un hombre de honor. Como si fuera un robot de Asimov, lleva su juramento hasta sus últimas consecuencias, como explica en el larguísimo plano de apertura, al grabar su “declaración post-mortem”: “Juré defender a los Estados Unidos de América de sus enemigos, tanto extranjeros como domésticos”. La lógica del nihilismo terrorista en todo su esplendor, con sus “víctimas colaterales” y su espiral de odio. Defender a los Estados Unidos… destruyéndolos. Todo un rito de purificación del que se pueden extraer las lecturas políticas que quieran. Aquí Homeland encara esos dilemas que 24 o Rubicon despejaron a córner.

Pero no me interesa desbrozar ahora el viscoso jardín de las justificaciones del horror. Volvamos a Brody, un personaje menos hecho que Carrie. Tras su vuelta del infierno, encuentra muchos asideros morales y emocionales a los que agarrarse: es un padre comprensivo, un marido que, tras las turbaciones e infidelidades del inicio, recupera la comunicación y, al fin y al cabo, se ha convertido en un héroe ejemplar para sus conciudadanos, que le adoran. Ha tenido tiempo para repensar eso de llevarse al Walhalla consigo al vicepresidente y a un centenar de inocentes, digo yo. Por eso me suena algo forzada la permanencia de su síndrome de Estocolmo tras un entrañable viaje familiar y varias edificantes conversaciones con sus hijos, techo y cerveza incluidos. Aunque, francamente, no conozco tanto de los mecanismos psicológicos de los terroristas suicidas como para poder esgrimir argumentos convincentes que contrarresten la solidez dramática del personaje interpretado por Damian Lewis.

En todas las reseñas leerán que el actor inglés está inmenso, especialmente en los sudores del último capítulo. Es así. También oirán pedir premios a Claire Danes, sobre todo a raíz de su yo alucinado, ese bifronte que llena la pantalla de tics, muecas nerviosas y ojos bien abiertos en el penúltimo suspiro. También es correcto: Danes lo borda. Sí y sí. Sin embargo, a mí me gustaría destacar al que se ha convertido en mi favorito: Saul Berenson, una suerte de samurái de la inteligencia militar. Una versión equilibrada de Carrie, pero con la misma condena a la soledad y miedo al fracaso. A diferencia de sus otros dos compañeros de reparto, Mandy Patinkin está obligado al minimalismo gestual, a esa mirada colonizada por la melancolía Coltrane. Por eso tiene más mérito.

“No me dejes olvidar”, grita Carrie en el último plano.”Regresaré a casa, Dana, te lo prometo”, llora Brody. Homeland ha tomado muchos riesgos en su primera temporada y los ha superado con nota. Pero se ha obligado a idear un segundo año muy distinto, donde los personajes difícilmente podrán recuperar el punto de partida. Ahora el mensajero del miedo tiene a su favor el olvido y en su contra la conciencia.

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52 Comentarios

  1. Valeria

    Un placer, la serie y la nota.
    La serie, que muestra toda la gama de grises que puede haber entre blanco y negro; y en la nota encontre muchas frases que definen y sintetizan tan bien todo lo que mostro la temporada.
    Muchas gracias, me \’marco\’ el sitio.

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  2. Antonio Rodilla

    De acuerdo en todo lo que escribes. Brillantes interpretaciones, incluido Patinkin. Tengo dos \”peros\”a la serie: el primero, a la llamada de teléfono en el búnker; el segundo, a una cierta moral de papel de fumar, fruto de ese complejo de culpabilidad tan occidental. Me explico.

    Entiendo que el detonador no explote: alarga la escena dramática. Se lo pueden permitir. La llamada, no tanto. Y muchos menos su contenido. Como bien dices, dos casualidades salvan la vida del Vicepresidente. Voy a por la llamada: primero, la niña no cree a Carrie. Después, decide llamar a su padre. Y ahí es donde más chirría todo. Cuando llama, le dice que Carrie ha llegado acusándolo de cosas horribles, que sabe perfectamente que él nunca haría nada así. Él, por supuesto, lo niega. Ella le pide que vuelva a casa y él asiente de forma temblorosa. Y la niña insiste, insiste e insiste. Es esa insistencia la que finalmente le obliga a no pulsar el interruptor, y esa insistencia me parece difícil de creer, porque si se insiste así a alguien es porque no se está seguro de que vaya a volver, y la única posibilidad de que Brody no vuelva es que vuele por los aires. De ahí que haya una contradicción tan forzada entre las palabras y los actos de la niña.

    Y ahora, la moral de papel de fumar. Para ello, hay que volver al capítulo de la muerte del hijo de Nazir, en concreto a la frase que dice cuando ven por la televisión las declaraciones del Vicepresidente, acusando a los terroristas de emitir imágenes manipuladas. \”Y ellos nos llaman terroristas\”, dice Nazir mientras Brody mira horrorizado lo que dice su Vicepresidente, como si la propaganda le pillara de nuevas o, de pronto, viera la luz y se diera cuenta de que ¡los gobiernos mienten!

    Brody es un marine y sabe bien que en toda guerra mueren inocentes. También niños. Sin embargo, no me imagino a Brody pensando que el ataque a la escuela ha sido premeditado y ordenado por el Vicepresidente sino, más bien, entendiendo que, como otros tantos casos que habrá visto en su vida de marine, se ha tratado de un trágico error. Hasta donde sé, Brody no sabe que el ataque a la escuela fue premeditado. Por eso chirría más que acuse al Vicepresidente de criminal de guerra en la grabación que hace al principio del último capítulo. Eso solo lo haría alguien que ha cambiado completamente de bando. Y, de nuevo, si ha cambiado completamente de bando, si no le queda un pequeño resquicio de duda sobre su misión… habría apretado el interruptor después de hablar con su hija. El día de la muerte del hijo de Nazir comienza la definitiva transformación de Brody, y suena más a venganza personal que a desengaño. Suena más a padre que se toma la justicia por su mano, que a terrorista suicida, de ahí que no me acabe de creer del todo su transformación completa.

    Por todo esto no puedo evitar ver una comparación entre Nazir y el Vicepresidente. Una comparación que son dos caras de la misma moneda: el terror de Al-Qaeda y la política estadounidense, el terrorismo y la guerra. Pero, en realidad, son cosas bien distintas. Las matanzas de Nazir, aunque no aparezcan, son vitoreadas por la sociedad. Nadie espera que la justicia iraquí vaya tras él. Por eso Nazir es un héroe para una parte de la sociedad. Mientras, en Estados Unidos, hay un esfuerzo titánico por hacer desaparecer, desde la CIA hasta el Pentágono sin dejarnos la Casa Blanca, la orden de bombardear la escuela. Si el pueblo estadounidense se entera, el Vicepresidente sería juzgado e iría a la cárcel. Y con él, todo el equipo. Un escándalo mayúsculo intolerable para cualquier sociedad occidental. Eso es, en el fondo, lo que traiciona Brody.

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  3. MacGuffin

    La escena del búnker se soluciona como debía solucionarla una serie que no está cerrando su primera temporada, sino preparando la segunda. Y claro que las bombas fallan. Hay muchos atentados a lo largo de la Historia que no fueron aún mayores de lo que fueron porque uno de los explosivos falló.

    Lo que quiero decir es que no lo veo tan determinante como para que nos deje comezón y acusemos a la serie de \”tramposa\”. Nunca lo ha sido porque en las emociones de sus personajes, que es lo que cuenta, nunca nos ha engañado.

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  4. Alberto Nahum

    ANTARA: Señora, gracias por su amabilidad, je.

    VALERIA: La ambigüedad, la ambigüedad le da un punto más a Homeland.

    ANTONIO: Me alegro mucho de su respuesta. Tenía un párrafo que empezaba así: \”No hace falta leer las memorias de Kissinger para saber la diferencia entre el terrorismo y una acción de guerra…\”. Pero me habían dado las doce y, además, era costoso de explicar de forma didáctica. Lo dejé en suspensivo, con ese \”nihilismo terrorista\” y \”viscoso jardín de las justificaciones\” Así que bravo por explicarlo tan bien. En cuanto a Brody, es lo que digo: me parece que un terrorista suicida debería estar más desapegado de su entorno, debería haber repensado lo radical de su acción, más aún tras hablar con su hija.

    MACGUFFIN: Claro, es que después de cosas como \”Boardwalk Empire\” (tan calentito aún en la memoria) o \”Juego de tronos\”, donde no tienen reparos en llevar el relato a sus últimas consecuencias, pues hombre, no me habría importado que Homeland hubiera sido miniserie, no sé si me explico. A mí me chirría un pelín, en plan \”qué típico\”. Como esas pelis donde se encasquilla la pistola, qué sé yo. Pero insisto en que no me entra comezón ni nada porque la serie tenía muchas más opciones para convencer al espectador.

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  5. Kike Rodríguez

    Enhorabuena por el análisis Alberto, tan afilado como siempre. La verdad es que coincido prácticamente al 100% con lo que has escrito. A mí el final me pareció bastante tramposo y, sinceramente, un tanto decepcionante. Para una serie que se jacta de que todo está minuciosamente preparado, esos \”deus ex machina\” del búnker me parecen un regalo de navidad bastante forzado.

    Yo he disfrutado mucho con \”Homeland\”, pero tengo el problema de que no me creo en absoluto el personaje de Brody. Lo siento por Damian Lewis, pero su actuación, desde mi punto de vista, se ha estancado. Los gestos se repiten, una y otra vez, y ese aire de persona a punto de explotar (nunca mejor dicho), me dejó de interesar hace varios capítulos. Por eso esperaba sinceramente que volara por los aires, pero por desgracia no ha sido así (al contrario que Boardwalk Empire, en la que no tuvieron miedo en cargarse al personaje que sobraba. Ahora espero que para la tercera exploten un poco más a Rothstein, ese Talleyrande sibilino y astuto…)

    Por otro lado, Claire Danes y Mandy Patinkin han sido todo un descubrimiento. Los dos hacen papeles de escándalo y, en mi opinión, son los que sustentan la serie.

    Por cierto, se me encogió el corazón cuando a Saul le salta el detector de mentiras (¿por qué no han seguido por ahí???).

    En fin, a pesar de los errores comentados, la serie es bastante notable. Sólo espero que en la segunda temporada el personaje de Brody nos proporcione algo más que caras de palo. Aunque ésta es sólo mi opinión.

    Por lo demás, enhorabuena por el artículo.

    Responder
  6. jsento

    Gran análisis para una gran temporada. A mi más que la llamada en sí, que también, lo que me hizo torcer ligeramente el gesto fue que esperaran hasta el ultimísimo segundo. Ganaron en tensión (aunque creo que el primer intento fallido tuvo más), pero no creo que necesitaran llegar a eso, demasiado \”peliculero\”.
    Y, aunque es algo muy menor en la trama, también me pareció muy típico que la hija le pillara en el rezo (yo que soy un negado para estas cosas lo vi venir desde lejísimos).

    Ah, y aquí otro incondicional de Saul (inconmensurable \”Pataky\”). La mejor mirada tranquila de la televisión.

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  7. satrian

    Estoy de acuerdo que lo que más chirría es el momento chaleco en el bunker pero no empaña una maravillosa temporada, llena de tensión, drama psicológico y grandes personajes complejos, deseando ver una segunda.

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  8. Raúl

    Durante estos meses decía que Homeland era de notable raspado. Era buena sí, pero no más. Hace 6 años la hubiéramos puesto por las nubes; hoy tenemos muchas grandes series en la retina con las que compararla.

    Pero el último capítulo ha logrado que subiera a un 8. No es sólo el guión; está muy bien rodado, mucho mejor que los anteriores. Los planos, los silencios, el montaje…

    Yo también me quedo con Saul; me gusta tu definición: \”samurai de la inteligencia\”

    En cualquier caso, para mí el mejor estreno del año es Boss (¿quizá porque me tira mucho la política?).

    Un saludo

    Responder
  9. arasha

    Alberto, me encanta cuando coincidimos viendo una serie, porque se que en un momento dado, leeré poesía sobre la misma, gracias a ti.
    Me ha encantado la temporada, con un cierre magistral, en el que se ha medido cada momento ofrecido de tensión, incluso cada segundo. A veces me pregunto como podrán los guionistas plasmar eso el el papel. Y lo bonito que es que cada grupo de trabajo ponga su grano de arena (guionistas, directores, director de fotografía, actores…) para pulir la pieza final.
    No olvidemos tampoco el componente crítico a la política militar estadounidense, en la que también Rubicón y 24 pasaron por encima, pero aquí tenemos nombres, caras y cargos políticos, de aquellos que han mentido a su país, y son tan antagonistas como los terroristas. \”Y a nosotros nos llaman terroristas\”, decia Abu Nazir tras ver como los medios ocultan el atentado.

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  10. OsKar108

    Que geniales son tus artículos de análisis de series que se nota que te han gustado (el mejor estreno de este Otoño, in my opinion too); y ya que lo comparto es una manera de volver a disfrutar del recuerdo que me ha dejado la temporada.
    A mi me chirría más el que le pasen la llamada tan facilmente, que el fallo del interruptor (para agravar la tensión de la escena principalmente, y muy bien ejecutada), eso sí, la emotividad de la misma para mi supera el pequeño reparo hacia la situación.
    Un grandísimo trío protagonista, con un nivel altísimo de interpretaciones (fíjate que yo pondría el grandísimo trabajo de Lewis un pelín por detrás de Patinkin y Danes, pero los 3 a un nivel, para mi, excelente).
    Que desgarradores los momentos en que Carrie le pide perdón a Brody en el aparcamiento (sobre todo teniendo en cuenta que somos conscientes de que ella está en lo cierto), y el momento en que toma la decisión de recibir el tratamiento, aún en contra de la opinión de Saul. Y el último momento para cerrar la temporada es tremendamente efectivo.

    ¡Saludos!

    Responder
  11. Pixelwoman

    Perfectísimo el post y colosal la serie. E incluyo el último episodio sin duda, como tú. Esa Carrie temblorosa que se mete en el coche de su hermana tras el -nuevo- rechazo por parte de Brody y pide ir al hospital, esa última escena, los sudores de Brody, todo Saul…

    No concuerdo con lo que expone Antonio, sin embargo. Dana, aunque niega y rechaza lo que dice Carrie, es obvio que tiene dudas de su padre. Y no desde ese momento: como la serie es muy buena, venía todo ya preparado desde hacía al menos tres capítulos. La chica niega ante la desconocida (y ante sí misma, a gritos) la culpabilidad de su padre, porque no quiere creerlo. Pero claramente sospecha que puede tener razón (ese abrazo negado del padre en la despedida, junto a la limusina, qué momentazo) y por eso llama e insiste.

    Y le pasan la llamada porque llama desde el teléfono de Carrie (¿no es así, no le da ella su teléfono para que la llamada pueda entrar sin problemas, o lo entendí yo mal?)

    Responder
  12. un fiel lector

    se que no tiene mucho que ver pero ¿has visto black mirror?
    si no lo has hecho te recomiendo que lo hagas porque merece mucho la pena

    Responder
  13. Antonio Rodilla

    ALBERTO: gracias por tu comentario 😉

    PIXELWOMAN: Sé que la niña tiene dudas, está claro. Salvo la sospecha de Carrie, que es el hilo conductor de la trama, todos piensan que es un héroe. La única persona que sospecha ligeramente, quizás por intuición más que por otra cosa, es su hija. Pero no sé si ver que Brody esconde un regalo para su madre, ver las imágenes de su padre tieso ante la videocámara o que cierre la puerta mientras se viste son suficientes como para pensar algo tan fuerte de un padre.

    Aún así, son pequeños detalles de una gran serie con unos actores magníficos. No me preocupan tanto las sospechas de la niña como que se defina bien esa moral difusa entre la guerra y el terrorismo que tiene la serie. Lo contrario, la tiraría por la borda, y sería una pena. La serie tiene en Saul un personaje magnífico para ello.

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  14. Alx

    Reconozco que me quedé con las ganas de que la bomba hubiese funcionado, y que el camino a seguir de la serie hubiese sido un 11S segunda parte ¿por qué no se pudo evitar?¿Quién pagará por ello? El deux ex machina con que salvan la situación (no tanto que no funcione la bomba, como la llamada de la hija) empañaron un poco el conjunto y el hecho de que sea una serie con una segunda temporada diluyó lo que podía haber sido un contundente final en el caso de haber sido una miniserie.

    Responder
  15. Hyde

    Magnífico análisis, como siempre, maestro. A pesar de sus defectos, yo he colocado a Homeland la primera de la lista de este año. Hay un tema que no señalas, y son las narices que hay que tener para hacer una serie así en un país tan traumatizado por el terrorismo como EEUU. Es un bofetón a esa gente ignorante que todavía pontifica desde una supuesta superioridad intelectual europea y habla de un supuesto puritanismo en la televisión americana, cuando series como ésta demuestran que no hay ningún tema tabú. Cosa que aquí no ocurre… ¿O veremos una serie sobre Urdangarín?…

    Responder
  16. Pixelwoman

    Estoy con Hyde: precisamente una de los giros que más me ha gustado de la serie fue pasar del tufillo hiperpatriotero de los primeros capítulos a cuestionar el porqué de la guerra contra Irak (en la barbacoa de la familia Brody ya un par de soldados se quejan precisamente de eso) y los métodos empleados.

    Creo que alguien en uno de los comentarios decía que cómo Brody sabía que el ataque a la escuela había sido \”a posta\”… Me parece que algo así no necesita explicación siquiera. Es marine desde hace muchos años y le habrán ordenado más de una barbaridad y más de dos durante su servicio… solo que ahora las ve desde el otro lado. Por otra parte, esos ataques están perfectamente estudiados y planificados, cosa que Brody debe saber sin duda.

    Es más, simplemente el hecho de que se hable de todo esto a raíz de la serie (y que nos preguntemos, como dice Nahum, dónde está el límite entre guerra y terrorismo) ya me parece uno de sus grandes logros.

    Por cierto, insisto en que me parece que si la llamada de la niña llegó hasta el padre -algo que muchos repetís como un fallo- es porque Carrie le pasó un movil \”seguro\”, quizá propiedad de la CIA, con el que la llamada sería considerada como una prioridad y por eso se la pasaron. Un poco cogido con pinzas, no digo que no, pero muy al estilo de Carrie 😉

    PS: En otro blog leí que la bomba fallaba porque Brody se tuvo que quitar el chaleco rápidamente para abrirle la puerta a su hija e igual desconectó algo con la brusquedad del movimiento.

    Responder
  17. AlbertoNahum

    KIKE: A mí no me decepcionó por lo que decía: contrarrestan los giros de trama con la potencia dramática del relato, con conflictos bien armados y resueltos.

    JSENTO: Sí, lo del rezo también chirriaba. ¿Por qué no le había pillado nunca antes, si lo lleva haciendo desde que llegó?

    SATRIAN: Ha sido una gran temporada, sin duda. No perfecta, pero sí muy buena.

    RAÚL: Joer, no me termino de decidir con Boss. Hay gente que la adora y otra tanta que la detesta. Como con Enlightened…

    ARASHA: Gracias. Yo creo que en la parte política aún queda mucho por decir. No estoy tan seguro, con personajes como Saul por ahí, que la cosa acabe en una crítica donde pongan en igualdad de condiciones a los terroristas y al gobierno de USA.

    OSKAR: El último momento es efectivo también, pero con distancia me chirría. ¿Cómo es que no lo apuntó (mentalmente) en su momento? Parecía información muy relevante y Carrie siempre está al quite (excepto cuando la bipolaridad le gana la partida).

    PIXELWOMAN (Y ANTONIO): Tendría que volver a ver esas escenas, pero me resulta raro que el teléfono le llegue a Brody por una línea segura, de algún contacto institucional de Carrie. Si fuera así, ¿por qué no le dice Carrie a ese contacto que, al menos, cacheen a Brody en busca de una bomba? Vale, está medio loca y no le hacen caso, pero, entonces, tampoco le harían caso con lo de la llamada de la hija, ¿no?

    UN FIEL LECTOR: Sí, sí, la terminé de ver el lunes. Pero a este humilde blog le puedo dedicar un tiempo limitado, je. Hoy, ya de vacaciones, escribiré sobre ella. Vamos, en cuanto termine de responderos me pongo.

    ALX: ¡¡Habría sido una miniserie histórica!! Pero Showtime necesita otro gran éxito. No se lo reprocho, faltaría más, pero en ocasiones te quedas con pena de que la trama se estire.

    HYDE: Lo hemos hablado ya tú y yo, querido, a raíz de la entrevista que me hizo Javier Meléndez. Es que la cultura más crítica con USA… ¡proviene del propio país! La superioridad intelectual y moral europea es bastante estomagante.

    Responder
  18. seeker

    Gran post. Sólo apuntar que yo creo que el chaleco se desajusta cuando le hacen buscar la identificación ( a Brody en el coche) para pasar el control. Le cuesta mucho, parece que no se lo espera, le está el uniforme más justa por culpa del chaleco, ….En fin, lo pensé al verlo \”en directo\” y quería comentarlo, que no se me pasase.
    Saludos

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