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Hace años que no hago listas, más allá de “Mis Emmy” veraniegos. Pero como el blog anda de estreno visual y me lo han pedido gentes a las que aprecio, allá voy. No se engañen: nadie es capaz de verlo todo, por lo que cualquier lista es subjetiva hasta la médula. Pero, incluso con esas cautelas, recomiendo las de Poniewozik, Una ruta pop, Mr. Mcguffin y Aloña, entre otras.

Aquí va la mía, una lista de lo más heterodoxa para este 2016 que se esfuma:

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La mejor serie: The Americans. Por seguir elevando la presión de sus dilemas morales, hasta el punto de hacerlos insoportables. Por no temer afrontar las consecuencias narrativas, sin apaños ni estropajos.

El mejor capítulo: “Marcia, Marcia, Marcia” (The People vs O.J. Simpson). Por el recital interpretativo de Sarah Paulson, en un capítulo que demostraba la densidad dramática que era capaz de conocer esta joya de serie.

El episodio más arriesgado: “Fish Out of Water” (Bojack Horseman). Durante todo el año me había quedado con la agradable y extraña melancolía de “The Panic en Central Park”, de Girls. Pero, demonios, los bemoles de esta marcianada alcanzan cotas galácticas.

La secuencia más brillante: el inicio de “The Winds of Winter” (Game of Thrones). Sí, “The Battle of Bastards” es un capitulazo, pero lo que allí era adrenalina y tentetieso aquí se convierte, con aroma Coppola, en sutilidad maquiavélica y callado espanto. Oh, esa música, oh.

El cold open más efectivo: el enigmático “Gloves Off” de Better Call Saul, con ese giro de la cara de amoratada de Mike.

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La mayor sorpresa: American Crime Story. The People vs O.J. Simpson. Primero, porque uno ya andaba cansado de la factoría Ryan Murphy, tan excesiva que dejaba boquiabierto su contención dramática y su eficacia estilística. Y, segundo, porque el más difícil todavia era generar tensión y ansiedad narrativa con una historia real, conocida y predicada urbi et orbi.

La segunda mayor sorpresa: Horace and Pete. Por la simplicidad de su formato, por la inteligencia de sus conversaciones, por la sinceridad de los actores y por lo arriesgado de su modelo de negocio. Una gema.

La maratón más gozosa: Stranger Things. Puede que no sea la mejor serie de la historia, pero sí es de las que más se disfrutan. No es solo la nostalgia ochentera y la corteza Spielberg, King y Carpenter. No. Es que, a pesar de sus defectos casi kitsch, es una historia narrativamente vibrante.

La estrella invitada del año: con un Louis Canning aún coleando para despedirse de Alicia, el personaje de Michael J. Fox siempre podría barrer este premio. Sin embargo, este año la esporádica más inolvidable es la impresionante, abrumadora Laurie Metcalf del tercer capítulo de Horace and Pete. Impagable. 

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La mayor decepción: Vinyl. Una decepción, básicamente, porque intenté hasta tres veces terminar su larguísimo piloto… y creo que nunca pasé de Bobby Cannavale haciendo por entrar a una discoteca. Parece que no fui el único decepcionado por Jagger y Scorsese.

La segunda mayor decepción: The X-Files. Va-ya tos-tón. Menos mal que hubo una carcajada al estilo de antaño.

La que le flipa a todo el mundo y a mí me aburre: Master of None. Quizá es por el paquete que le tengo a Aziz Ansari por lo pesado de su personaje en la añorada Parks and Recreations, quizá es por su pedantería autoconsciente. Ah, también Jessica Jones le mola a todo quisqui y a mi me dejó templado.

La que a mí me flipa y a todo el mundo le aburre: Rectify. Lo entiendo: es una serie lenta y contemplativa, que además versa sobre uno de mis temas vitales favoritos: la redención. Si entras, te voltea el alma; si no, te parece un coñazo.

La que intenté alcanzar, pero no pude: Person of Interest. Gracias a Netflix, seguí las indicaciones de Matt Fowler para amarrarme a la historia de fondo, pero no hubo manera. Quizá algún día, Reese.

La que no tenía en el radar y me la ventilé en un plis-plas: Fleabag. No tengo muy claro cómo llegué hasta ella, pero fue empezar y no parar. Es corta, lo que facilita el asunto. Pero, vaya, la gestualidad irónica de Phoebe Waller Bridge, rompiendo la cuarta pared como quien se come unas pipas, no tiene precio.

La que arranca de caballo pero se para de burro: The Night Of. Su primer episodio (“The Beach”) está entre lo más intenso y cinematográfico del año. Pero la promesa acaba derivando hacia el cliché carcelario e ideológico. Una pena.

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La que arranca de burro y adelanta como un purasangre: Atlanta. No tenía ningún interés en el tema y solo la caté por el cariño a Donald Glover y la curiosidad hacia su mundo creativo. ¡Mamma mía! Algo similar, aunque más matizado, me ocurrió con Better Things y Pamela Adlon.

La que lo intento, lo intento, pero no hay manera: The Walking Dead. Esta vez me bajo en serio. Tras el porno-gore de Negan con Lucille, en esa lamentable premiere, he tratado de avanzar, hasta que dos capítulos después, con un león en no sé dónde, decidí que con más de 400 series al año, quizá haya otras formas de invertir mi tiempo.

La joya clásica que he descubierto con mis propios ojos: The Twilight Zone. ¡Qué maravilla de capítulos se hacían en esta serie de hace más de medio siglo!

La frase del año: “Hold the door!“. Aunque, ejem, en otros idiomas la cosa ha sido muuuuyyy complicada.

La conversación del año: el doloroso ajuste de cuentas entre The Punisher y Matt Murdock en el 2.4. de Daredevil. Aún resuena el “One batch, two batch, penny and dime”. Ohhh.

El beso del año: ese que sucede -vaya, vaya- en el “Congressional Ball” de Veep. Ummm.

El WTF del año: el de Bernard en el 1.7. (“Tromp L’oeil”) de Westworld.

El mejor final de temporada: el de Rectify, por esa manera tan sutil y extrañamente luminosa de concluir sin darlo todo mascado al espectador.

El peor final de temporada: el de Westworld. Quizá por las expectativas para una serie tan potente o quizá por la longitud de un capítulo que exagera sus explicaciones y carece del punch de la sorpresa.

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El personaje femenino con más cojones: la broma fácil sería apuntar a Mort/Maura Pfefferman de Transparent. Pero no, hablamos de bravura y ahí no hay discusión ni dragones que valgan: la Catherine Cawood de Happy Valley gana por goleada.

El personaje masculino más mimosín: aquí sí, el Josh Pfefferman de Transparent va pidiendo un abrazo en prácticamente cada escena de la tercera temporada. No digo que no le pasen cosas duras al zagal pero, joer, vaya gelatina interna que tiene por corazón…

La serie que más ha mejorado: American Crime. La primera temporada de esta serie limitada era interesante, un drama duro con aspiraciones de comentario social. Pero lo de la segunda temporada ha sido de órdago.

La serie que más ha empeorado: Daredevil era una de las candidatas y Mr. Robot también ha perdido mucha lumbre… pero el mayor bajón ha sido para mi amada The Good Wife.

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La mayor carcajada: la verdad es que los anuncios del candidato Jonah Ryan en Veep y las vaciladas de un Erlich Bachman en Silicon Valley rondan este podio, pero como solo puedo elegir una, me quedo con la gloriosa venganza, en forma de espoiler a la puerta de un cine, del 2.2. de Catastrophe; ¡eso es amor y lo demás son tonterías!

Las mayores lágrimas: la declaración de amor imposible entre Tawney y Ted Jr. en el 4.5. de Rectify.

La que se vende mejor de lo que es: Black Mirror. El salto a las grandes ligas no le ha terminado de venir bien al imaginario de Charlie Brooker. Demasiada irregularidad para solo seis capítulos… y ninguno al nivel de maravillas como “Be Right Back” o “The National Anthem”.

La que no se vende bien, para lo excelente que es: The Americans. Costó años que un show como Breaking Bad se extendiera como un virus, pero lo hizo. Algo similar ocurrirá con esta grandeza de Weisberg y Fields.

7 Comentarios

  1. Iván

    Un placer leer durante el año este blog Alberto. Cada vez que acabo una temporada recurro a él para encontrar tus apreciaciones sobre ella y aunque a veces discrepo con tu opinión (como es lógico), la mayoría de veces coincidimos.

    En este resumen me alineo contigo en cuanto a Vinyl (llevo media temporada y no sé si la estoy viendo sugestionado por la cancelación pero me está pareciendo muy poquita cosa), Jessica Jones (a pesar de un buen villano por todo lo demás me parece la serie más floja de la factoría Marvel) y Rectify (todavía no he visto la temporada final pero creo que es una de las mejores series y más infravalorada de los últimos años).

    Por otra parte, no comparto tu entusiasmo (ni el de la mayoría de la gente) por The People Vs. OJ Simpson. La vi poco después de disfrutar del documental en serie estrenado este mismo año y en ningún momento consiguió tenerme en vilo. Tal vez fue ese el problema pero es que además tampoco me gustaron la mayoría de actuaciones, con un OJ Simpson histrionico hasta la extenuación (tampoco entiendo por qué eligieron a un actor físicamente tan diferente al propio OJ, que debe ser dos veces Cuba Gooding Jr. de grande), un John Travolta de cartón piedra o ese David Schwimmer con cara de necesitar ir al baño durante toda la serie. Tuvo algún momento interesante pero en general me pareció muy floja.

    Un saludo y feliz entrada de año.
    En 2017 más series!!!

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  2. Isart

    Me alegra leer lo de Vinyl ya que a juzgar por algunas opiniones y otros tantos silencios empezaba a pensar que era el único que la encontró profundamente decepcionante y que, personalmente, no va a seguir con ella en su segunda temporada (creo que la última pese a que la renovaron).

    Luego en desacuerdo con Westworld y su final de temporada pese a que te doy la razón en su excesiva duración y también en esa sensación de prólogo durante más de la mitad de su primera temporada. Yo que voy a seguir espero que la segunda tenga otro planteamiento y me atrape más o podría ser susceptible también de ser abandonada. También es verdad que, dadas las explicaciones que se dan al final de la temporada, no sé cómo van a seguir de ahora en adelante pero en esa curiosidad también está mi interés por seguir dándole la oportunidad. Veremos. En cualquier caso, no es para tanto.

    Oye.. ¿y The Young Pope? Para mí ha sido la mejor serie del año.

    Saludos, amigo.

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  3. Alberto Nahum

    IVÁN: No eres la primera persona que me ha dicho eso mismo con “American Crime Story”. Por lo visto, buena parte del efecto sorpresa se diluye si has visto antes ese (estupendo) documental. Está en mi lista de Must para este año. Pero, joer, ya sabes que estas cosas que se dejan para luego, en plena “Peak-TV”, a veces resulta imposible verlas.

    ISART: Yo creía que Vynil no iba a tener segunda temporada. Westworld sí me gustó, me pareció una serie potente, con sus fallos, pero seguro que sigo con ella durante las próximas temporadas. Pero el cierre, argg. De entre las tres o cuatro series del 2016 que sí o sí quiero ver este año están varias de HBO, que las voy viendo ahora que me he suscrito: he empezado por Quarry (bastante intensa) y, por supuesto, quiero entrarle a The Young Pope. Como católico practicante, aún me apetece más ver la tunda… Ya te contaré, je.

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  4. Kris

    Enamorada de Horace and Pete de Rectify y de The americans.Tambien a mí The good wife me deja un sabor a decepción amargo hasta el punto de no querer ver el spin-off. Westworld para mí ha sido de lo más estimulante y en cuanto a de Young Pope es de las que empiezan muy alto y luego va perdiendo un poco de fuelle, aunque en todo caso la encuentro de lo más destacado del año.Las británicas Happy Valley y River las que más me conmovieron.
    Gracias por tus buenísimos comentarios. Mi blog de cabecera: el tuyo.

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  5. Carol

    Que alegría ver que alguien incluye en su lista Rectify, saboreando sus últimos capítulos…Con Fleabag me pasó lo mismo que a ti, tropecé con ella de casualidad y madre mía que sorpresa, me atrapó con su humor pero poco a poco te va hundiendo en una historia mucho más dramática y compleja de lo que parece al principio. Me ha encantado la temporada de Girls, impaciente por ver la última. Con Westworld, me siento escéptica, no sé si todo quedará en un bluf, me gustaron las preguntas más filosóficas que plantea, pero me da miedo que hagan demasiada pirueta y sea un poco tramposa, de todos modos estaré pendiente de la segunda temporada, a ver que tal.
    Muchas gracias por el blog, siempre es agradable pasearse por aquí y poder intercambiar puntos de vista con otros usuarios o reafirmarse, como en Rectify y ver que no estás sola…jeje.
    Un saludo!

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  6. Javier Melendez Martin

    ¡Hola, Alberto!

    Me alegro que Twilight Zone te parezca una joya. Ahora, si no la conoces, te sugiero The Prisoner (1967). Series como estas deberían estar disponibles de manera fácil para el gran público y para críticos más modernos que creen que las series cambiaron Lost.

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