Hay una comedia muy noventera —tan de la explícita risa española de entonces— donde un joven Bardem ejercía de aspirante a actor. Su obsesión era Robert de Niro. Treinta años después de aquella Boca a boca dirigida por Gómez Pereira, la ficción parece empeñada en cerrar el círculo y el gran intérprete español de las últimas décadas hereda la tatuada piel del terrorífico Max Cady, uno de los papeles más icónicos del camaleónico actor estadounidense. No supone una continuidad extraña; al contrario: tanto De Niro como Bardem comparten ese Stanislavski de intensidad, versatilidad, método y cambio físico.
A la audacia actoral de este nuevo Cape Fear (en España, se mantiene el título original de la miniserie) hay que sumar la del remake al cuadrado. El cabo del miedo de 1991 ya era una actualización de una peli de los sesenta…
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