, archivado en La casa de papel

Tokyo La casa de papel

“Si mi foto volvía a los periódicos, al menos que fuera por el atraco más grande de la historia.” (Tokio, La casa de papel, 1.1.)

La casa de papel no es solo una serie de televisión: es un fenómeno de masas. Tópico, pero cierto. Su popularidad cruza continentes. No es raro encontrarse peña celebrando Halloween disfrazados con máscaras de Dalí, leer un artículo en el New York Times explicando el doblaje de la serie al inglés o, incluso, constatar el revival de la canción partisana “Bella Ciao” como símbolo político. No en vano es la serie de habla no-inglesa más vista en Netflix, el gigante del streaming. Una historia estilosa, de digestión ligera, rebosante de ingenio, narrativamente adictiva, ideal para maratonear. La serie creada por Álex Pina estaba en el lugar adecuado en el momento preciso; Netflix empujó la bola de nieve hasta convertirla en un éxito global, sin precedentes en la ficción televisiva española.

Inicialmente producida y emitida por Antena 3 en 2017, La casa de papel es un relato criminal que se agrupa bajo un subgénero que ha transitado de lo trágico a lo molón: el del atraco perfecto. El sombrío existencialismo de obras emblemáticas del noir como La jungla de asfalto (Huston, 1950) o Rififí (Dassin, 1955) dejó paso, con el tiempo, a la luminosidad ingeniosa de la saga Ocean’s Eleven (Soderbergh, 2001) o el cine de Guy Ritchie (Lock & StockSnatch), para acabar regresando a la ambigüedad moral con Inception (Nolan, 2010) o The Town (Affleck, 2010).

La casa de papel abraza la caligrafía del subgénero del “heist” desde el minuto uno: el episodio piloto ya ubica a los atracadores dentro de la Fábrica de Moneda y Timbre. De este modo, la estructura narrativa propone un puzle de tiempos, espacios y puntos de vista que dinamiza el relato enormemente.

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La casa de papel poster

 

2 Comentarios

  1. Flames

    Pues no me animaba yo a verla…… pero si escribes sobre ella….. le daré una oportunidad.

    Me he llevado unas grandes decepciones últimamente con series españolas. En general me parece que tienen malos guiones, malos diálogos y malos actores declamando esos diálogos bobalicones. Se quedan en copiar la fotografía, el montaje y los efectos especiales de las series americanas o de otros países.

    Excepto FARIÑA, claro.

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