, archivado en House

Yo no estoy tan cansado de la fórmula House porque, durante años, cené capítulos sueltos en la FOX española. De seguido solo consumí la primera temporada y, desde que me reenganché, la sexta y esta séptima que concluyó hace unas semanas.

 


(Ligeros espoilers para los alérgicos)
 

Por tanto, mi relación con la serie es relevante porque no siento el hartazgo que muchos de sus fans sí han notado. Me sigue pareciendo un show consistente y bien escrito dentro de los márgenes en los que se mueve, incluso brillante a ratos, como el final del asesino en serie caníbal (7.17.). Pero con House no soy tan exigente como con otras series: hay días en los que su visionado se me hace arbitrario, perezoso y se me escapan detalles de la trama. Es más fácil que me despiste con House que con The Killing o The Good Wife

Pero sé que mantiene la miga antropológica. A toro pasado, el lector Carlos me suele enviar correos largos y muy fundamentados donde da cuenta de cómo este año de House ha girado en torno al (imposible) perdón. Su relación con Trece -el único personaje, junto con Taub, que ha tensado el arco- ha supuesto un frontón emocional en versión “consejos vendo pero para mí no tengo”. En este sentido, la subtrama, casi imperceptible, de la eutanasia me ha parecido de lo más atractivo, moralmente hablando, del último tramo.

Dicho esto: la séptima temporada ha viajado extraña, desnortada. Le ha faltado timón y le ha sobrado viento. Ha sido un año en espiral, amagando una y otra vez con los mismos conflictos, sobre todo los del partido de tenis amoroso entre Cuddy y House. Desde el minuto uno han estado jugando a deshojar la margarita y, francamente, el rollo ha acabado resultando cansino. Envidaron a chica introduciendo a la madre de Cuddy (siempre solvente Candice Bergen), pero no evitaron la sensación de que la relación iba cuesta abajo y sin frenos, alimentada artificialmente. “Soy borde / te lo perdono” “Soy borde / te lo perdono” “Soy borde / te lo perdono” “Soy borde / te lo perdono”. Uff. ¡¡Mándalo ya a tomar por saco de una vez, Cuddy!! Por eso sí me gustó el excelente “Bombshells” (7.15.), con su regate musical y sus relecturas posmo.

El siguiente episodio (“Out of the Chute”, 7.16.) parecía lanzar la trama a un espacio de no-retorno. Un capítulo muy poderoso. Si los cold open de House resaltan por el cuajo de su puesta en escena, el del jinete de rodeo narrando a cámara lenta sus movimientos me ha parecido una de las secuencias mejor ejecutadas del año. Una pena que no esté en Youtube. A cambio, sí se puede rememorar el susto del final. Yo no lo vi venir:

http://www.youtube.com/watch?v=m0W0Of_jQu8

 

House, por su concepción, se puede permitir estas florituras dos o tres veces cada año. Es un formato propicio para adornarse con verónicas. Además del musical por el dolor de la amada, oh, la serie se ha afanado este año con una trama metaliteraria (“Unwritten”, 7.3.), ha reelaborado su ya célebre “Three Stories” (“Two Stories” esta vez, en el 7.13.), le ha dedicado un capítulo a la no tan interesante Masters (“Last Temptation”, 7.19.) y se ha vestido de gore -pero gore de verdad, eh- en “After Hours” (7.22.), el mejor episodio de la temporada para unos y un desastre -“pornografía emocional“- para otros. Ese penúltimo asalto fue rotundo y colocó los conflictos, literalmente, en carne viva; estremecedor contemplar a House pálido, en su bañera, intentando desandar el atajo que había buscado jugando a los ratones y el gato. 

¿Quién le salva de sí mismo en esa madrugada de bisturís y piratas? Cuddy, una vez más. Una vez más. ¿Vuelta a empezar? Pues casi lo hubiera preferido porque, desde luego, el cierre de temporada ha sido muy flojito. Gratuito. Que House sienta celos y se dedique a realizar alunizajes en casas de exnovias no pega con la descripción del personaje. A los guionistas se les fue la mano, no sé si por las dudas ante la continuidad de la serie o el adiós de Lisa Edelstein.

¿Conclusión? House tiene que terminar ya, antes de que se desangre. La octava temporada ha de ser la última. Y solo hay dos opciones airosas: la autodestrucción de la persona (que House se suicide en cualquiera de sus variantes) o la autodestrucción del personaje (que House deje de ser House y empiece a ayudar a las viejecitas a cruzar la calle). Visto lo visto, casi prefiero la primera alternativa…

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9 Comentarios

  1. MFAL

    Adoro esta serie, pero el final de la séptima temporada ha sido como mínimo decepcionante… y en general, a pesar de haber tenido capítulos brillantes, en otros se ha notado que la serie y el personaje están sufriendo un desgaste que es mejor evitar en productos de alta calidad como éste. A ver qué pasa en la octava (y espero que última temporada). Voto por tu primera opción también.¡Saludos!

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  2. Bryan

    Mi caso es bastante parecido al tuyo, pues no seguí House regularmente hasta su quinta temporada.Por eso, desde mi posición,apenas noto desgaste y sigue siendo una muy buena serie. Respecto a esta temporada,a pesar del lamentable final, creo que han hecho un buen trabajo en general. Hay capitulos brillantes (Boomshells, Two stories) y la relacción con Cuddy no me pareció tan cansina como a ti (aunque si es cierto que me acabo aburriendo un poco) Pero lo que es innegable es tiene que terminar el año que viene.Y en vista de ni Cuddy ha podido hacer que House cambie a mejor , supongo que la más probable es la primera de las opciones que comentas.Un saludo.

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  3. PiliHalliwell

    A mí la séptima temporada no me ha disgustado, por lo menos lo que he visto pero me parece que el final no venía a cuento, que quisieron simplemente sorprender y no calcularon las consecuencias. Nada más que hay que leer las respuestas que dan a si House quería matar a Cuddy, que está claro que no era esa su intención pero no lo han sabido plasmar en el guión. Una persona que empotra el coche en casa de su ex novia tiene que saber que hay muchas posibilidades de que la mate, sea esa su intención o no. A mí siempre me ha gustado House porque a pesar de ser un personaje borde que no para de cometer errores y de hacer daño a los demás, tenía un límite, y al menos cuando se saltaba ese límite, se arrepentía. Este no ha sido el caso ahora y supongo (y espero) que la 8 temporada sea la última y sea la redención (casi imposible de House). Pero la salida de Cuddy se podría haber hecho mucho mejor, porque si tus seguidores se quejan de que han cambiado demasiado las cosas en la serie, no vayas y la líes más todavía, con que Cuddy hubiese decidido simplemente mudarse ya había material para indagar en las consecuencias que tendría eso para House y no hubiese dividido tanto a los seguidores.Lo de arriesgar en las series está bien, pero esta vez creo que se han equivocado y leyendo las entrevistas a los guionistas parece que ellos también se han dado cuenta.

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  4. MacGuffin

    Los guionistas no sabían que Lisa Edelstein se iba cuando escribieron el final, así que ahora tienen un bonito problema para la octava temporada (que fijo que es la última porque es cuando acaba el contrato de Hugh Laurie).Lo único que yo les pido es que, si deciden introducir un cambio en House, que lo hagan hasta el final. Van amagando y amagando para luego volver al principio. Eso está bien en la 3ª temporada, pero a estas alturas, y después de todo lo que House pasó en la sexta, no puede seguir así.

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  5. Julen Alonso

    muy de acuerdo con tu forma de ver house, me pasa exactamente igual es una serie a la que no la exijo mucho y capitulo a capitulo me consigue entretener.El final?no me dejo de ser gracioso y como crío que es house no veo del todo descabellado lo que ha hecho y sobretodo después de pasar media temporada, Como te sientes house?vamos a hablar House, estas depre house!!ps zas toma expresion de sentimientos!Saludos de la palomita mecanicaPd, No dejes de dar tu opinión alberto de nuestro ranking de series cuando esté terminado, ya que valoraríamos mucho tu opinión!

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  6. Carlos

    Como dices, la subtrama de la eutanasia ha sido de lo más atractivo moralmente hablando. Me gusta esa lucha interior de Trece, entre la promesa hecha a su hermano y la culpabilidad que no puede acallar (presente en el capítulo After hours). Me recuerda, salvando las distancias, a la lucha interior del personaje de Clint Eastwood en Million Dollar Baby.Creo también que la relación con Trece ha supuesto un frontón emocional. Como ejemplo el diálogo final del capítulo Changes:Trece: Es la auténtica Jennifer. O al menos la única que se ha presentado que tiene el antojo. Le va a alquilar un apartamento.House: Y acabará fatal…Trece: No para él. Quizá le saque el dinero. Quizá sea un idiota incauto. Pero siempre tendrá esperanza. Siempre será feliz.House: Perdiste a tu madre. Suicidaste a tu hermano. Tienes la esperanza de vida de una teleserie bastanta buena. Si te convences de que no serás feliz pase lo que pase, aún sin todas esas cosas, quizá no tengas que odiar al universo por echarte encima una cagada gigante. El fatalismo es tu mecanismo de supervivencia.Trece: ¿Y tú? Abondanado por todos cuantos has amado. La desintoxicación ha sido un fiasco. Parece que alguien te ha dado un bocado gigantesco en la pierna. Somos quienes somos, la lotería es una estupidez.Pero siempre tendrá esperanza. Siempre será feliz.Estamos, como dice la canción que suena de fondo, On the line. Entre escoger ser unos idiotas incautos y creer, confiar, tener esperanza. O vivir en el fatalismo, sabiendo que somos quienes somos y la lotería es una estupidez. ¿Se merece House, este cínico empedernido, la felicidad que parece añorar?

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  7. Addison

    No he querido leer la entrada hasta haber visto la temporada completa. En resumen, diría que la genial y redonda temporada seis debió haber sido (como ya sospechábamos) el final. Que House era una historia de redención, y que ese era su desenlace.Pero después de eso, como dice el título del 7.1, \”¿y ahora qué?\”. Como decía el último párrafo de Crimen y castigo, podían haber contado otras historias, pero esa en concreto, terminaba ahí. Y precisamente por eso la única cosa que no debían hacer es la que hicieron: dar marcha atrás, borrar lo que había pasado, enfangar lo que habían construido.Por eso precisamente \”Bombshells\” no me parece de los mejores capítulos de House, ni siquiera de la temporada (prefiero \”Two Stories\” o el polémico \”After Hours\”, que parecía una especie de calco desgastado de \”Help Me\”)…Ahora, después de todo esto, no veo un final claro para House. Las dos alternativas que das serán pegotes, no encajarán, serán como prótesis en una historia que se ha quedado coja como el propio House.Lamentablemente, esta serie ha sido víctima del gran cáncer de la televisión, que es estirar el chicle más de la cuenta. No le quita mérito a lo anterior, pero sí la hace menos redonda; más imperfecta. Tomaré el 6.21 como el final perfecto para House, igual que tomé el 3.14 como el final perfecto de Luz de Luna.

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