, archivado en Daredevil, Jessica Jones

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Como recordábamos en el número 687 de Nuestro Tiempo (primavera de 2015), hace tiempo que la televisión ha dejado de consumirse en la pequeña pantalla. El asalto de plataformas de streaming como Hulu, Netflix o Amazon está revolcando el esquema de la ficción televisiva tradicional, desgajando no solo el visionado, sino la producción de series. Amazon ha cosechado premios con Transparent y Mozart in the Jungle y Hulu se ha ubicado en el mapa con la adaptación de 11.22.63, una novela conspiranoica de Stephen King. Pero, sobre todo, ha sido Netflix quien ha dado la campanada, sacando al mercado series innovadoras y adictivas con una asombrosa fertilidad.

La heterogeneidad del público de Netflix tiene su correlato en series tan diferentes como un drama político al estilo de House of Cards, un documental judicial (Making a Murderer) o una dramedia animada, melancólica e irreverente como Bojack Horseman. Sin embargo, hay un ámbito donde la estrategia temática de Netflix parece más decidida: en 2013 firmó un acuerdo con Marvel para adaptar cuatro cómics a la pequeña pantalla.

Como es conocido, la novela gráfica contemporánea se ha convertido en un universo perpetuo, en constante expansión, cuyas multiplicaciones provienen de anglicismos como remake, reboot, spin-off o cross-over. Sobre esa wikipedia terminológica ha decidido Netflix construir parte de su estrategia. El curso pasado llegó la sobresaliente adaptación de Daredevil, una serie entretenida y adictiva (muy superior, por descontado, a la versión protagonizada por Ben Affleck hace unos años), que narraba el alzamiento del ciego Matt Murdock como vigilante de la Cocina del Infierno. Daredevil es una de esas series que tienen todo lo que se le pide a un entretenimiento sofisticado: hay peleas, persecuciones y secuencias de acción trepidantes, como un memorable plano secuencia al final del segundo capítulo; sobrevuelan constantes reflexiones morales sobre el crimen, el mal, la justicia y el castigo, lo que incluye sabrosas confesiones con un sacerdote católico; los personajes secundarios crecen sanotes –es decir, con aristas, dudas y contradicciones– conforme avanza la trama; y no falta un chorrito de romance, otras gotas de complot y, cómo no, un villano a la altura de las circunstancias: Wilson Fisk, un tipo que lo mismo emula el porte sanguinario y gutural del coronel Kurtz en Apocalypse Now, que se deja mecer como un osito de peluche gigante por su amada.

jessica jones

Precisamente el villano ha sido lo más destacado de la segunda adaptación del universo Marvel que Netflix ha acometido. En Jessica Jones, estrenada en noviembre de 2015, el británico David Tennant roba el protagonismo de la serie con su magnético y encantador Kilgrave, un tipo malévolo capaz de controlar mentes con la facilidad de un verbo. La serie es, por supuesto, correcta. Se trata de un Marvel más deprimente, antiheroico incluso, puesto que la Jessica Jones del título arrastra traumas, derrotas y una autodestructiva adicción al alcohol. Pero, más allá de las contradicciones de la protagonista, Jessica Jones está un escalón por debajo de la excelencia de Daredevil, tanto por la artificialidad de los secundarios como por un appeal visual y cinematográfico mucho más limitado. Los poderes de Jones, por ejemplo, apenas permiten ofrecer secuencias de acción palpitantes y, en general, la peripecia narrativa arranca algún que otro bostezo.

Precisamente como secundario en Jessica Jones aparece Luke Cage, un tipo irrompible, hecho de una piel más dura que el titanio. Su presencia es un aperitivo de la tercera adaptación que Netflix hará del universo Marvel, cuyo estreno se prevé para este 2016. La cuarta serie llevará por título Iron Fist, un cómic protagonizado por un superhéroe con aroma a kung-fu. En cada serie vamos a ir viendo cómo los personajes de una historia hacen breves apariciones en otra, alimentando así las relaciones de un universo ficcional que culminará, como ya ha ocurrido en el cine con Los vengadores, con un totum revolutum: The Defenders. Hasta el momento, la estrategia de Netflix está resultando entretenida y fructífera; falta por ver si cuando se sumen los cuatro superhéroes en ese gigantesco cross-over… la cantidad hará daño a la calidad.

luke cage

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Artículo publicado en la revista Nuestro Tiempo, nº 691, primavera 2016, pp. 94-95)

Netflix alquila los superhéroes de la Marvel (primavera-2016) by Alberto N. García Martínez on Scribd

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